Opiniones Nacionales

La mezquindad política en tiempos de pandemia

Por Javier Carrodani*

Como viene ocurriendo en varios países, incluso los más desarrollados del mundo, la pandemia del Covid-19 ya generó en la Argentina graves trastornos a nivel sanitario y económico. Pasados los 60 días del comienzo del aislamiento ordenado por las autoridades, al cansancio general por no poder trabajar con normalidad y por tener que permanecer casi todo el tiempo en el hogar se le suma la angustia derivada de un panorama económico que se ha ido complicando gravemente.

Mucha gente está al borde de perder el empleo o de tener que cerrar su empresa, con todo lo que eso implica también a nivel anímico y psicológico. El lógico intento encarado en las últimas semanas para ir reabriendo de manera gradual y escalonada distintas actividades -algo que se tornó urgente para varios miles de personas y familias- se ve jaqueado constantemente por una mayor circulación de personas que amenaza con provocar aglomeraciones y un posible aumento de contagios de coronavirus.

Es una tarea que demanda un seguimiento diario y que también les agrega estrés tanto a los funcionarios nacionales, provinciales, porteños y municipales como a buena parte de la población. En este contexto, poco y nada ayudan los planteos de quién o quiénes son los culpables de los contagios en la Villa 31 de Retiro -que lamentablemente incluyeron los fallecimientos de dos referentes barriales-, hasta el punto de disparar acusaciones cruzadas desde los dos principales sectores políticos del país.

Se trata de conductas de una mezquindad asombrosa, dado lo complejo y delicado del momento, en especial para las zonas más afectadas por la diseminación del virus. En el mismo sentido enturbia el día a día generar una polémica sobre de qué lado de la General Paz y del Riachuelo está la mayoría de los infectados.

Hoy está en la ciudad de Buenos Aires, pero dentro de un tiempo bien podría estar en el conurbano bonaerense. Pero eso no es lo más relevante. El problema es el mismo y es de todos. Es momento de seguir coordinando las tareas de prevención y seguimiento sanitario con la apertura de fábricas y comercios dentro de los protocolos que correspondan. Cualquier otro proceder, lejos de ayudar, complica.

*Artículo publicado en www.cronica.com.ar