Policiales

Creen que el dueño del albergue donde fue secuestrada y violada una mujer huyó a otra provincia

Mientras la Policía trata de dar con el paradero de Leopoldo “Paysa” D. S. (44), propietario de un hospedaje de la localidad de San Vicente que se halla prófugo por una denuncia de abuso sexual, desde la Defensoría del Pueblo local expresaron críticas al accionar de las autoridades policiales y judiciales intervinientes.

El diario  El Territorio publicó  el testimonio de Carmen (58), quien el pasado 30 de marzo se presentó ante la Comisaría de la Mujer de San Vicente para denunciar el calvario que habría padecido a manos del citado Paysa y su progenitor, identificado como Ananias D. S. (77).

La mujer relató que el 19 de marzo se alojó en el hospedaje del acusado, ubicado frente a la terminal de ómnibus local, establecimiento que se convertiría en escenario de su calvario.

La damnificada aseguró que el propietario y su padre la privaron de su libertad, la golpearon y la sometieron sexualmente, hasta que el día 30 logró escapar.

El conocido como Paysa afronta cargos por abuso sexual con acceso carnal y su padre fue acusado de abuso sexual simple.

Por el tenor de la acusación, en los días posteriores el Juzgado de Instrucción Tres solicitó la detención del menor de los involucrados, pero hasta el momento no fue hallado.

Consultada al respecto, Pamela Kirch, abogada de la Defensoría del Pueblo, cuestionó la demora en la realización de los estudios médicos de la víctima, puesto que recién al cuarto día de su escape fue sometida al hisopado genital para rastrear el posible abuso.

“Me enfoqué en que el juzgado hiciera las cosas como correspondía y me asusté de la manera en que estaban procesando el tema”, reconoció Kirch.

Intervención clave

La funcionaria comentó que la Defensoría del Pueblo tomó conocimiento del caso a través del personal de Acción Social de la comuna, puesto que la víctima tiene domicilio en Buenos Aires y quedó varada en San Vicente por las restricciones por la pandemia del coronavirus.

“Me informaron que el hisopado no se había hecho, al otro día me presenté en el juzgado para hablar con el secretario a cargo y presenté el escrito pidiendo el estudio. Ya era tarde porque habían pasado varios días, pero era fundamental que se cumpla con el debido proceso. Después acompañé a la señora para ampliar la denuncia, lo que demandó ocho carillas”, detalló Kirch.

En consecuencia, si bien aclaró que no tiene acceso al expediente porque no representa a la víctima, subrayó que “lo único que buscamos es que se hagan las cosas como corresponde”.

En este contexto, El Territorio también entrevistó a Carlos De Lima, defensor del Pueblo de San Vicente, quien coincidió con la abogada del organismo respecto de la demora en la realización de un estudio clave.

“La señora contó que el domingo 29 de marzo la violaron por última vez y al otro día se escapó, pero el hisopado recién se hizo el jueves 2 de abril, o sea cuatro días después del hecho. Me parece que existe un protocolo que no se tuvo en cuenta”, opinó.

De Lima también apuntó al accionar policial, puesto que agregó un dato que ayer fue corroborado por la propia víctima.

“Estando secuestrada y antes de que le saquen el celular, contó que en una oportunidad logró llamar al 911 y el policía que la atendió le dijo que trate de escaparse. Eso cuenta ella, y de ser cierto es muy grave porque se habría violado el ABC de la Policía”, remarcó.

Explicación y sospecha

Trascendieron varias voces apuntando a la figura del citado Paysa, quien sería propietario o tendría intereses en bares en las provincias de Entre Ríos y Buenos Aires.

Incluso, los investigadores no descartaron que se haya fugado con dirección a alguna de esas provincias, a pesar de las restricciones vigentes debido al aislamiento.

En tanto, explicaron por qué no fue detenido en un primer momento, cuando fue citado a declarar, a pesar de la gravedad de la acusación.

“Leopoldo D. S., alias Paysa, se encuentra prófugo; mientras que a su padre, Ananias D. S., se le notificó la instrucción de la causa judicial. Todas las tramitaciones y diligencias se remitieron al Juzgado de Instrucción Tres, pero está pendiente la detención de Paysa.

Sucede que primero se le recepcionó una declaración por órdenes del juzgado, se elevó el expediente completo y luego remitieron un oficio solicitando la detención, pero hasta el momento no se logró ubicar al acusado”, indicaron fuentes policiales.

La ampliación de la denuncia con respaldo de la Defensoría del Pueblo, más el estudio médico requerido, habrían incidido en la decisión judicial de ordenar la detención del sujeto, aunque cuando volvieron por él ya no lograron ubicarlo en su residencia ni en los lugares que solía frecuentar, indicaron.

Dichas circunstancias derivaron en varias especulaciones sobre ciertos contactos que tendría el implicado y que terminaron favoreciendo su escape.Al mismo tiempo, la propia víctima sumó un dato que podría derivar en nuevas implicancias en el caso.

“Los primeros días que estuve ahí había una chica brasileña que me contó que a ella le hicieron lo mismo que a mí. Pero después desapareció”, comentó.

El caso

La denunciante es viuda, tiene un hijo y reside en la localidad de Merlo, provincia de Buenos Aires, donde trabaja como asistente terapéutica.

A mediados de octubre pasado viajó a Misiones para asistir a su madre que padecía una enfermedad terminal y se quedó con ella hasta su fallecimiento, el 16 de marzo.

Tras la inhumación regresó a la chacra un par de días con la intención de viajar el 19.

“Pero como no pude volver a Buenos Aires por la cuarentena obligatoria, un remisero me recomendó un hospedaje (sobre calle Balbín). Me presenté, pagué tres días y los primeros dos días iba todo bien. En medio volví a preguntar si podía viajar y me dijeron que todo el país estaba parado. Ya tenía poca plata y le ofrecí al dueño algunas alhajas que heredé de mi mamá, y primero me dijo que sí, que estaba todo bien”, detalló.

Ese mismo día el propietario la cambió de habitación. La ubicó en la parte de arriba, en un cuarto al fondo de un pasillo, que tenía una reja intermedia con candado.
Aseguró que “el dueño me encerró ahí y no me dejaba salir. Me sacó el celular y la computadora. Una vez por día me llevaba un plato con comida y me decía que se iba a cobrar la estadía. Me violaba todos los días, me golpeaba y me decía que me iba a soltar cuando quería. Un día le llevó al papá, un viejito, y él también me manoseó”.

Según su denuncia, el domingo 29 de marzo el dueño del albergue la sometió por última vez. Hacía varios días que no le daban de comer y se encontraba muy débil, por lo que temió lo peor, pero al otro día logró escapar y denunció los hechos.

Pudo viajar

Desde la semana pasada la víctima se hallaba en la localidad de Dos de Mayo, primero en casa de familiares, donde no tuvo la mejor recepción. “Fue una experiencia fea porque mi primo es alcohólico y se lleva muy mal con la mujer”, relató. En ese contexto, la misma persona que la ayudó a encontrar a sus familiares, la contactó con una amiga de Dos de Mayo, quien a su vez se comunicó con el diario El Territorio para dar conocer el caso. Finalmente ayer, por intermedio de personas solidarias, la mujer pudo viajar a Posadas, donde le ofrecieron un trabajo para cuidar a una persona con discapacidad, al menos hasta que pueda retornar a su casa en Buenos Aires, cuestión supeditada al levantamiento de las restricciones por la pandemia.

En cifras

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La mujer denunció que pagó dos días de alojamiento, pero luego se quedó sin dinero y desde ahí estuvo nueve días secuestrada y siendo víctima de abusos.