Fotos del Día Opiniones Provinciales

Compañeros en el ring

Por Guido Encina*

“Unos camporistas empezaron a bardear a gritar que los de la boleta corta se sienten atrás y los de la boleta corta adelante”, me relató un amigo después del acto de Cristina Kirchner en el Finito. La situación que atravesó este militante de la Renovación fue tensa y por poco no se fue a las manos. Finalmente hubo apretón de manos. ¿Una síntesis del peronismo? No, de ningún modo, quizás una de las tantas constantes que se repiten en un marco similar, dentro de una esfera con particularidades en este contexto. “Nosotros somos más”, “estamos desde el principio”, “estuvimos en las peores”, y miles de etcéteras componen una especie de tradición del complejo fenómeno denominado peronismo.

La determinación del oficialismo provincial causó una especie de celos en muchos simpatizantes del kirchnerismo. Hace tiempo escribí que el kirchnerismo, en un gran porcentaje estaba dentro de la renovación y varios “compañeros” me salieron al cruce, con sus cuantiosas razones. Pero aún lo sigo sosteniendo. La realpolitik aplicada en los últimos cuatro años por los popes políticos del Frente Renovador acercó a otros dirigentes en lugares con toma de decisión y marginó a los más kirchneristas. “Nos tuvimos que tragar cada buzón”, confesó otro amigo con cargo importante en el ejecutivo y siguió “pareciera que ahora vuelve la política”. Discrepé con él, porque entiendo que la política se hace con las herramientas que tienen a mano, y el viejo concepto de la praxis está anexada a la palabra política. Pero no quiero meterme ahí.

Que la renovación hoy haga un sinfín de spots (muy creativos, por cierto) alentando al corte de boleta e incentivar al electorado para que vote a los Fernández y a su lista de diputados nacionales, cortando la oferta del Frente de Todos generó muchas críticas, chicanas y pase de facturas de ambos lados. La centralidad ahora la tienen los rostros de Alberto Fernández y su compañera de fórmula Cristina Fernández de Kirchner. ¿Por qué? Básicamente porque sus caras están en entre el tironeo de dos de las tres fuerzas políticas que más sufragios tienen en la provincia.

La campaña de la boleta corta sin apoyar a ningún candidato a presidente, por estas horas, le pasa factura a la dirigencia renovadora. No obstante, efectivamente, tienen un adversario y están bajo la misma ala: el Frente de Todos. Ya nadie discute por qué si a Macri o a Lavagna, es todos con Fernández. El rostro de Alberto está junto a Diego Sartori. Toda la campaña está embarcada con la una idea de país representada por el candidato, al que pocos se le animan a decir kirchnerista, lo que alivia, de algún modo al oficialismo provincial que hace unos años se despegó de manera tajante.

Ahora algunos dirigentes renovadores remarcan su pertenencia a un sector que antes parecía minoritario y se animan a plantear su posición (algunos de manera más efusiva que otros). Pero, como no podía ser de otra manera, del otro lado hay quienes magnifican sus cuatro años “bancando los trapos”. El ejemplo está en un cruce por redes sociales entre un diputado renovador y un candidato del kirchnerismo quienes tensaron la cuestión política y dejaron a la vista de todos que las diferencias están a punto faltando 20 días para las elecciones generales y a tan sólo unos días del desembarco de Mauricio Macri para alentar a los suyos en Posadas.

Es lo que viene y a prepararse porque si Alberto Fernández es electo presidente, como todo indica, puede que estas diferencias se vayan profundizando en nuestra bendita provincia que está teñida de peronismo, con sus diversos matices. No obstante, la política es así y ya lo vivimos, con otros actores, pero parece que el panorama venidero nos vuelve a colocar dentro de la misma escena: ellos o nosotros, pero somos todos y después del ring nos bajamos y tomamos un mate.