Fotos del Día Opiniones Provinciales

Paliza de realidad

¿Habrá suicidio colectivo de los encuestadores? No, no es la primera vez que no advierten un resultado tan categórico como el que se conoció en boca de Mauricio Macri después de las 22 horas del domingo más trágico para su trayectoria política. Los números fueron tan contundentes que no la vieron venir ni siquiera en el bunker de Todos. En Misiones, la boleta corta quedó sumida entre una elección totalmente polarizada entre los dos candidatos a presidente y de repetirse estos comicios pondrá solamente una banca en el Congreso. La primera prueba de la experiencia de ir sólo con la categoría a diputados quedó con sabor amargo y desde el oficialismo confían en que las elecciones de octubre serán otras, aunque la diferencia es de 79 mil votos.

Hay infinidad de lecturas sobre la cantidad de votos escrutados, quizás la menos fina es que la realidad se impuso encima de todas las valoraciones que propuso desde macrilandia. Cambiemos perdió en todas las provincias menos en Córdoba y la CABA. Sin embargo, el volumen de votos que terminó definiendo la paliza electoral de Alberto Fernández se dio en Buenos Aires, con Axel Kicillof como estandarte. Mendoza y Santa Fé también fueron claves para esta victoria del peronismo que está en la puerta de la Casa Rosada.

En Misiones, con su aporte del 3% del padrón electoral del país, hubo una particularidad si se compara estas contiendas con las del 2015. Cuatro años atrás Macri obtuvo 145 mil votos y sumó 23 mil sufragios en este 2019. Daniel Scioli tuvo 389 mil y Fernández 360 mil. Claro, por aquellos años el oficialismo provincial era parte del Frente para la Victoria, y por supuesto fueron otras elecciones con sus bemoles propios.

La economía pesó. No hubo estrategia válida. El baile, las sonrisas y los globos mutaron a un silencio atroz en el bunker de Cambiemos. Todo un golpe de realidad. Una realidad que tuvo al bolsillo como principal eje de campaña. Un desesperado grito en el desierto de “Lilita Carrió” debe seguir retumbando en Costa Salguero. La osadía propuesta de algunos dirigentes camino a octubre contrastó con los rostros de los derrotados.

Mientras tanto, desde el oficialismo provincial admiten que la estrategia tendrá que cambiar de manera drástica para conseguir, al menos, una banca más en diputados. “En la provincia primó la elección de candidato a presidente en el cuarto oscuro, como bien viene sucediendo a través de la historia en nuestro país”, expresó Hugo Passalacqua en un comunicado después de conocer los resultados entendiendo que el click del ciudadano misionero no se materializó como se esperaba, aunque hubo un 23% de acompañamiento del electorado, un total de 150 mil votos.

En el Frente Todos de Misiones hay un clima festivo y su desafío estará en mantener los votos obtenidos para conseguir dos escaños en el Congreso y miran de reojo lo que pueda hacer la Renovación de acá hasta octubre. Con estos resultados Cristina Brítez y Cacho Bárbaro estarán por cuatro años en la cámara baja. En tanto, la interna de Juntos por el Cambio tiene un final abierto, y si bien los datos oficiales dan por ganador a Alfredo Schiavoni, el jóven Pedro Puerta asegura que en el recuento definitivo va a superar esos 900 votos de diferencia que lo deja segundo. El radicalismo quedó fuera de la discusión y los ánimos están por el piso.

La estrategia y el rol de Cristina Kirchner ahora es reconocida hasta por los propios analistas que pintaban un panorama totalmente distinto al que se terminó de conocer el día después. Alberto Fernández se acomodó en su rol como candidato, la ex presidenta no participó de la campaña, se tejieron acuerdos con dirigentes de todo el país que le terminaron dando un volumen importantísimo de votantes, la confianza absoluta a Axel Kicillof que hizo política a la antigua contra un aparato en contra, la soberbia característica del kirchnerismo fue tapada por un concepto de apertura al dialogo con otros sectores. Estos fueron algunos de los motivos del resultado, no obstante, lo que más peso fue la realidad se materializó en votos. No fue una sensación, fue realidad.

Por Guido Encina